TU PRIMERA VEZ EN EL GIMNASIO

  • Por: MD Latino
  • Noviembre 14, 2014
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TU PRIMERA VEZ EN EL GIMNASIO

 

POR Evelyn Deibe Mulford, atleta Bikini IFBB

 

Desde que nacemos los seres humanos nos vemos enfrentados a experimentar una serie de circunstancias, momentos y sentimientos  e interactuar con personas que resultan totalmente desconocidas. Hacerlo no es fácil. Sin duda aquello sobe lo cual el ser humano no tiene certeza le produce ansiedad, temor y miedo. Algunas veces también se experimenta emoción, alegría y esperanza.

 

Vivimos en la búsqueda de respuestas absolutas y pretendemos tener certeza de todo.  Pretendemos que nuestra primera vez en el gimnasio resulte una experiencia fabulosa, lo cual generalmente no resulta siendo así.  Sin embargo, esa primera vez en el gimnasio es parte de un proceso largo que implica adaptación.  Como todo…

 

Veamos…

 

Salimos del vientre de nuestra madre y de inmediato pasamos de un ambiente cálido, cómodo  y tranquilo a un mundo lleno de ruido, voces y donde la temperatura ya no es la misma. Lloramos y nuestros padres luchan por satisfacer nuestras necesidades. Cuando las cosas marchan medianamente bien es la hora de ir al jardín infantil.

 

Mi madre me cuenta que ese primer día de clases ella me llevó al jardín infantil y cuando me dejó en ella se escondió para observar qué hacía yo. Mi madre lloraba y yo también. Definitivamente no me quería quedar en ese sitio.  ¿Por qué tener que pasar de la comodidad de mi hogar a tener que interactuar con una serie de personas que no conocía? La respuesta era muy sencilla: porque eso sería parte fundamental de mi formación como persona. 

 

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La vida continuó y con ella también las alegrías y las tristezas. Tener que ingresar al colegio: lugar en el que se conforman verdaderos lazos de afecto y aprendemos la importancia de los amigos.  A pesar de que esto puede resultar emocionante, también tenemos que lidiar con normas estrictas y con profesores rígidos. Por mi parte estudié en un colegio de monjas donde la educación era bastante conservadora y aunque en ese entones no entendía la razón de ser de muchas cosas, con el tiempo he aprendido a valorarlas.

 

Cumplir con ese ciclo del colegio en beneficio de nuestra educación no es tarea para nada fácil y creo que en esta era de redes sociales la cosa se pone más difícil porque a través de ellas se puede realizar con facilidad el llamado “bullying”.  De cualquier manera esa primera vez en el colegio la superamos y al final obtenemos sin duda muchas ganancias.

 

¡Ni qué decir de los primíparos en la Universidad!  Una de las situaciones más incomodas y a la que más le tenemos miedo porque no sabemos qué puede pasar.  Yo también fui primípara y además fui a estudiar a la capital de mí país.  Tenía mucha emoción y estaba muy agradecida por la maravillosa oportunidad, pero también tenía temor.

 

Recuerdo que el día anterior a mi primera vez en la universidad no pude dormir, además nos citaron a una clase de Derecho Romano a las 5:30 de la mañana. Salí arropada de pies a cabeza en penumbras y con un frío de mil demonios. Al final era sólo una broma y el profesor llegó casi a las 7 de la mañana. No conocía a nadie y si retrocedo la película no quiero ni recordar la pinta que tenía puesta (de costeña recién llegada a Bogotá). A pesar de todo luego fui muy feliz allí.

 

Ni que decir del primer amor, el primer beso y todo lo primero que mejor ni recordar.  ¿Quién no sintió susto, temor?

 

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Aun cuando somos maduros y damos el paso hacia el matrimonio también sentimos miedo y nos surgen muchas dudas: ¿Será que estoy muy joven para casarme?, ¿será qué estoy muy viejo? ¿será que no me voy aburrir?, ¿será que éste sí es el hombre o la mujer con la qué quiero estar?

 

¿Y si las situaciones normales de la  vida como nacer, ir a la escuela, ir a la universidad, casarnos, tener hijos, etc., nos genera algo de temor y de incertidumbre, ¿no creen que es normal que el hecho de ir por primera vez a un gimnasio nos produzca estas mismas sensaciones? ¡Claro que sí!  Yo también tuve una primera vez en el gimnasio. También me atacaron una serie de dudas, de preguntas, inseguridades.  Por ejemplo:

 

¿Para qué voy?

 

¿Será que si voy me voy a poder ver cómo fulana? 

 

¿En cuánto tiempo podré verme de tal manera?

 

¿Qué ejercicios debo hacer?

 

¿Nunca he sido buena en esto entonces para qué voy?

 

Es muy raro que cuando le pregunto a alguien experimentado en el tema fitness sobre su primera vez en el gimnasio me diga que fue una experiencia maravillosa.  Nadie aún me lo ha dicho y será difícil encontrarlo porque la primera vez que vamos al gimnasio nos sentimos observados aunque no nadie nos esté mirando. Descubrimos un mundo desconocido en donde hay máquinas que no sabemos para qué sirven. Sentarnos en ellas no es una buena idea y si lo hacemos nos preguntamos de inmediato, ¿será que estoy sentado de la forma correcta o debo sentarme al revés? 

 

Cuando finalmente logramos subirnos en la caminadora pasa la mujer con el cuerpo que creemos perfecto y nos miramos  a nosotros mismos y pensamos: “Estoy perdiendo el tiempo, nunca me voy a ver así”.

 

Si nos encontramos con alguien conocido y le preguntamos sobre su rutina nos dirá que va a entrenar lumbares, femorales, tríceps y nosotros si acaso sabemos que el brazo se llama brazo y la pierna se llama pierna. 

 

En ese momento tan importante para nuestras vidas en el que debatimos sobre si comenzamos o no a realizar una actividad física pueden ocurrir una de dos cosas: o avanzamos a pesar de la incertidumbre o simplemente nos quedamos paralizados ante ella y vemos cómo algo que queríamos hacer simplemente se aleja.  Definitivamente si pensamos en todas las cosas negativas no daremos el paso.

 

La vida se trata de avanzar a pesar de la incertidumbre, de continuar y de no detenernos a pensar una y otra vez el porqué de las cosas. Ante la duda es mejor avanzar a quedarse estático. Cuando nos quedamos en lo que yo llamo “modo congelado”, simplemente no fluimos ni para bien ni para mal.

 

Si entiendes y eres consciente de que con ocasión de tu primera vez en el gimnasio sentirás muchas cosas extrañas y a veces no agradables, será mucho más fácil avanzar. Todos pasamos por esto en muchas situaciones naturales de la vida. Así que el gimnasio no será la excepción.  Entiende y acepta ese hecho como algo natural y como parte del proceso. Continúa y avanza que poco a poco le encontrarás el gusto a esta actividad.

 

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